¿Qué hacer si se revienta una vena varicosa?
Una vena varicosa puede romperse de forma inesperada y provocar un sangrado abundante. Este evento se conoce como varicorragia y requiere actuar con rapidez y calma.
Saber qué hacer si se revienta una vena varicosa puede marcar la diferencia entre controlar la hemorragia o agravar la situación. Después del primer auxilio, la valoración médica es indispensable.
Si presentas varices visibles, es importante atenderlas con los especialistas en varices antes de que ocurra una complicación.
1. Mantener la calma y actuar rápido.
Aunque el sangrado de una vena varicosa puede verse alarmante por la cantidad de sangre que sale, es importante mantener la calma y actuar de inmediato. Las várices son venas dilatadas que tienen una presión elevada, por lo que incluso una pequeña lesión puede provocar una hemorragia abundante.
Entrar en pánico puede retrasar la atención adecuada. Lo más importante es controlar el sangrado lo antes posible siguiendo medidas simples de primeros auxilios mientras se busca atención médica si el sangrado no se detiene.
2. Acuéstate y eleva la pierna
La persona debe acostarse inmediatamente y elevar la pierna afectada por encima del nivel del corazón. Esta posición ayuda a disminuir la presión dentro de la vena y reduce la intensidad del sangrado.
Evita permanecer de pie o sentado con la pierna hacia abajo, ya que esto aumenta la presión venosa y puede hacer que la hemorragia continúe. Si es posible, utiliza almohadas o cojines para mantener la pierna elevada mientras se controla el sangrado.
3. Aplica presión directa y firme
Coloca una gasa estéril, una venda limpia o un paño limpio directamente sobre el punto exacto donde está saliendo la sangre. Después, aplica presión firme y constante con la mano.
La presión directa es una de las formas más efectivas de detener una hemorragia por várices. No es necesario aplicar fuerza excesiva, pero sí mantener una presión continua y estable sobre la herida para permitir que se forme un coágulo.
4. Mantén la presión sin revisar constantemente
Uno de los errores más comunes es retirar la gasa repetidamente para revisar si el sangrado ya se detuvo. Hacer esto puede romper el coágulo que se está formando y provocar que la hemorragia comience nuevamente.
Mantén la presión continua durante al menos cinco a diez minutos sin interrumpir. La constancia es fundamental para controlar el sangrado de manera efectiva. Si la gasa se empapa de sangre, coloca otra encima sin retirar la primera.
Si el sangrado no disminuye, continúa saliendo con fuerza o la persona presenta mareo, debilidad o desmayo, es importante acudir de inmediato a urgencias o solicitar atención médica.

¿Qué hacer después de controlar el sangrado?
Una vez que la hemorragia se detiene, coloca un vendaje compresivo. Mantén la pierna elevada mientras te preparas para acudir a valoración médica.
Aunque el sangrado parezca controlado, la vena sigue dañada y puede volver a romperse.
Puedes encontrar más información preventiva en el blog informativo de Veinco.
Lo que no debes hacer bajo ninguna circunstancia
No uses torniquetes
Aunque muchas personas creen que los torniquetes ayudan a detener el sangrado, en realidad pueden bloquear la circulación de manera peligrosa y causar más daño en los tejidos. Además, si se colocan incorrectamente, pueden aumentar la presión en otras venas y empeorar la hemorragia.
No apliques remedios caseros ni sustancias sobre la herida
Evita colocar alcohol, café, pomadas, polvo, hierbas o cualquier remedio casero sobre la zona afectada. Estos productos no ayudan a detener el sangrado y pueden irritar la piel, contaminar la herida o dificultar la valoración médica posterior.
No te pongas de pie inmediatamente
Después de controlar el sangrado, no debes levantarte ni caminar de inmediato. Al ponerse de pie, la presión venosa en las piernas aumenta nuevamente y esto puede provocar que la hemorragia reinicie de forma repentina.
No retires la presión demasiado pronto
Aunque el sangrado parezca haber disminuido, es importante continuar aplicando presión durante varios minutos más. Retirar la gasa o dejar de presionar demasiado pronto puede romper el coágulo y hacer que la vena vuelva a sangrar.
No ignores el episodio
Una várice que sangra puede ser señal de enfermedad venosa avanzada. Aunque la hemorragia se haya detenido, es importante acudir con un especialista vascular para identificar la causa y prevenir futuros episodios o complicaciones mayores.
¿Por qué debes acudir al especialista aunque el sangrado se detenga?
Una variz que se ha reventado indica un problema venoso avanzado. Es una señal de que la presión en tus venas es elevada y requiere tratamiento.
Los especialistas en varices pueden evaluar el estado real de tus venas y proponer un tratamiento definitivo.

¿Por qué puede reventarse una vena varicosa?
Las varices tienen paredes debilitadas y están sometidas a alta presión venosa. Un pequeño golpe, rascado o resequedad en la piel puede provocar la ruptura.
También puede ocurrir durante la noche al rozar las sábanas. Muchas personas no se dan cuenta del riesgo hasta que sucede el sangrado.
En Veinco puedes conocer más sobre cómo prevenir complicaciones venosas.
Riesgos de no tratar una vena varicosa rota
Ignorar el problema puede provocar nuevos episodios de sangrado. También aumenta el riesgo de infecciones y complicaciones en la piel.
Las varices avanzadas pueden relacionarse con otros problemas de circulación en el cuerpo.
Conoce más sobre recursos del sitio en nuestro blog informativo.

Dr. Gerardo Saldaña Montemayor
Especialista en Cirugía Endovascular
Cédula Profesional: 3816457
